Lo que aprendo de Sara

Ésta es una entrada de consumo familiar o, al menos, sólo apta para fans de frases de niños. Aquí va una selección de algunas de las veces que mi hija (ahora tiene 5 años recién cumplidos, pero habla como un loro desde los 2) me ha dejado con la boca abierta. Y es que eso de que tus hijos te pueden enseñar tanto o más que tú a ellos, es bien cierto. Ahí van algunas de sus perlas:

DSCF3133– Tendría unos 3 años. Le dije que íbamos a la iglesia a ponerle una vela a su abuela Teresa. Su respuesta: “Mama, si le llevamos la vela, ¿donde está el pastel de cumpleaños?”. Moraleja: las velas, las celebraciones y los homenajes, mejor en vida.

– Con casi 4, su abuela Carmen le prohibió que lavara ropa en el bidé (para que no lo pusiera todo perdido) y su reacción fue decirle: “¡Yaya, has destruido mi vida!”. Moraleja: A veces hay que dar un golpe encima de la mesa, ¡qué narices!

– Con 4 y medio. Una de sus mejores amigas le tiró a la papelera un palo que ella había cogido en el parque. Se enfadó mucho, y discutieron. Su amiga le dijo que al día siguiente, en el cole, no le iba a hablar. Sara contestó: “Pero si mañana ya ni te acordarás de esto…”. Moraleja: no hay que darle a las cosas más importancia de la que tienen.

To be continued…

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4 pensamientos en “Lo que aprendo de Sara

  1. Si es que la vida es más sencilla si escuchamos a los niños. Especialmente al nuestro propio, que sigue ahí dentro y nos pide que le hagamos caso.

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