Aún hay clases

“A la cola, como todo el mundo”. Eso le dije a aquel españolito medio que había avanzado, sin pudor ni disimulo, hasta la cabecera de la fila. “¿Pero tú sabes con quién estás hablando?”, me contestó. “Presido un banco con sucursales en treinta países. Puedo quitar y poner gobiernos, echar a las familias de sus casas y mandarlas bajo un puente. ¿Y me vas a obligar a hacer cola?”.

No me quedó más remedio que darle la razón y llamé a mi ayudante: “Lucifer, llévate a este señor y ponlo en la caldera de lux, que ha hecho méritos de sobra”. Y todos los demás le abrieron paso admirados.

Microrrelato “Aún hay clases”,  Carmen Becerra, noviembre 2012.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s