Cumplir años: el juego de las muñecas rusas

Niña a finales de los 70¿Ya han pasado 41 años? No puede ser… En esa foto de ahí, tendría 5 años, 1 y pico menos que mi hija en la actualidad. Y fue ayer, podría jurarlo. Hacía poco que una amiga del cole me había enseñado a jugar a la goma. Los primeros días me quedaba sentada en el patio porque me gustaba mirar a los demás mientras estaba a lo mío, metida en mis fantasías. Aún tardaría casi 4 años en aprender a nadar, porque una alergia fuerte me impedía ir a la playa. Tenía tantas ganas de bañarme en el mar que aquellas vacaciones en Blanes también fueron hoy… Eso también lo podría jurar. Y cuando perseguía y les tiraba del pelo a los chicos que en el colegio intentaban levantarme la falda. Y el primer día de instituto, aquel lugar tan grande… Y las lentas en Shadon. Y mi primer (y único) coche, mi Panda, qué recuerdos (con mis despistes, que hacían que me perdiera cada vez que, por obras, me cortaban el camino habitual a Bellatera). La universidad. Con las campanas para tirarnos en el césped a divagar (queda mejor que vaguear), los apuros para conseguir apuntes de las clases que me saltaba por los primeras colaboraciones y prácticas. Los primeros chicos que me gustaron. Cuando me di cuenta que lo de Juan iba en serio (nuestro primer beso; no es broma: fue bajo los fuegos artificiales de la Fiesta Mayor de nuestra ciudad, Santa Coloma de Gramenet, un 31 de agosto). La de escombros que bajamos de nuestro piso, nosotros, para ahorrarnos cuatro duros (igual que pusimos la borada negra, que se nos metía por la nariz y nos teñía la cara y las manos…). La boda, que fue maravillosa, aunque quede cursi decirlo (también muy divertida, con nuestros amigos cantándonos una canción que inventaron para nosotros, mi padre bailando el twist como en sus mejores tiempos…). La gente que se ha ido, mi abuelilla, Mamachón, mi yayo Cástor, mis abuelos José y María. Y la que ha llegado. Nuestra Sara, mi supersobrina Nora. Los trabajos por los que he pasado. Lo que he aprendido. Lo que he leído. Lo que he escrito. Las risas que me he echado. Algún disgusto habrá habido también, pero de eso me acuerdo menos. Pues todas esas Carmenes, la de 5, la de 9, la de 15, la de 19, la de 27, la de taitantos, la de ahora, están aquí dentro. Como en un juego de muñecas rusas, de Matrioskas. Chicas, feliz cumpleaños a todas. Que ya son 41.

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4 pensamientos en “Cumplir años: el juego de las muñecas rusas

    • Gracias. Lo de las muñecas rusas lo siento de verdad, es como si se acumularan las personas que he sido a lo largo de los años. Todos tenemos cosas que explicar. Esa creo que es al menos una parte de la explicación de por qué nos gustan el cine, la literatura…: Así sabemos de los otros y, a la vez, algo más de nosotros mismos. ¡Un saludo!

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