Ritual mágico para la noche de San Juan

Velas para el ritual de San JuanDicen que esta es la noche más corta del año, y también la más mágica. Os explico un ritual sencillo que hago cada año, por si os apetece probarlo (reconozco que siempre me ha gustado la simbología de San Juan: las hogueras, el agua del mar, y también la celebración en sí).

Necesitáis cuatro velas de diferentes colores: una rosa o roja representará el amor, una amarilla el dinero y el trabajo, una verde o azul la salud y una blanca la protección (esto cambia un poco según los libros que se consulten). En un plato colocáis las velas formando un triángulo, poniendo en el centro la que más creáis necesitar de cara al próximo año.

En un papel escribís las cosas de las que os queréis desprender (el estrés, los disgustos, las enfermedades, personas que os han hecho daño…) y en otro las cosas buenas que deseáis atraer (ahí cada uno…). El papel con las cosas negativas se quema pasándola por las cuatro llamas. El de los deseos lo dejáis en el centro doblado. Por la mañana, recogéis las cenizas del papel con lo negativo y los restos de las velas, lo hacéis todo trocitos pequeños y lo lanzáis al mar, a un río, lo enterráis… Lo devolvéis a la naturaleza.

El papel con los deseos se guarda hasta el ritual del próximo año, cuando lo abriréis para ver si ha funcionado. ¡Suerte y feliz Sant Joan!

Anuncios

¿La crisis de los 40? Ni está ni se la espera

Cuarenta añosNo sé, quizás será cuestión de voluntad, o afán de llevar la contraria, pero acabo de cumplir 40 años y no me da la gana deprimirme, acogotarme, coartarme ni ningún otro verbo pronominal de connotaciones negativas. O tal vez sea porque estoy tan harta de oír hablar de crisis y de que me metan miedo con ella, que me ha dado un rebote de positividad.

Tengo 40 años, un marido, una hija, una familia, bastantes amigos, una profesión, un techo, una salud razonablemente buena, ganas de cachondeo, cierto grado de lucidez, una pizca de ingenuidad bien conservada pese a los años; hago una fideuà estupenda (robot de cocina mediante), bailo más o menos bien, soy rápida leyendo y una fiera tecleando al ordenador (sin mirar); tengo memoria de elefante, pero capacidad de perdón; hago amigos con facilidad y, si acaso tengo la misma para hacer enemigos, no me suelo dar ni cuenta; tengo buena piel, un cabello fuerte, y un estómago a prueba de bombas; me cuesta enfadarme, casi tanto como poco me cuesta indignarme; y hay que ser muy convincente para conseguir que le dé prioridad al lado negativo de las cosas; me gusta seguir por aquí, y eso significa cumplir años, así que habrá que llevarlos con dignidad y alegría. Aunque sean los temidos 40…