Misterios de la vida (Lo que aprendo de Sara XV)

interroganteLos niños sacan sus propias conclusiones sobre los temas fundamentales de la existencia: nacimientos, muerte, relaciones padres-hijos… Estas son algunas de las que mi hija Sara ha extraído en los últimos dos años (ahora tiene 9):

  • “Me gusta la vida”: Vemos “El vuelo”, la escena en el hospital donde se encuentran por primera vez el protagonista y la chica con la que luego tiene un romance. Un paciente con cáncer les hace ver que quizás sea cosa del destino que se hayan conocido. Sara me mira y le digo “Se necesitan. A veces pasa, que dos personas que se necesitan se encuentran”. Su repuesta: “¡Pues qué bien! Me gusta la vida, menos lo de morirse…”.
  • Alimentación en el útero materno: No recuerdo de qué estábamos hablando, pero mi hija (que sabe que los bebés en el vientre de la madre se alimentan a través del cordón umbilical) emite su veredicto sobre la alimentación prenatal: “Qué asco, ¡los bebés en la barriga comemos roña del ombligo!”.
  • Descendemos de los pájaros: Siguiendo con el tema alimentación de bebés, otra conclusión sorprendente. Esta lanza una auténtica teoría de la evolución: “En realidad, más que de los monos, venimos de los pájaros, porque comemos como los pájaros pequeños: comida masticada por sus madres”.
  • Ambición formativa: Sara se queja de que su padre, según ella, se equivocó el otro día en el tema que tenía que estudiar. Y su padre le dice que no se queje “que si yo no te ayudara…” y la niña contesta “si tú no me ayudaras ya estaría en Harvard”.
  • Diplomacia: Tras una primera negativa rotunda, la convenzo de que se ponga ya el pijama (firmeza y amenaza de castigo mediante). Acepta pero me pide que sea su padre quien se lo solicite y, así sea él quien se cuelgue la medalla. ¿Por qué? “Porque él me lo ha pedido primero y no le he hecho caso. Si ahora a ti sí te lo hago, se sentirá mal”. Me quito el sombrero ante Sara.

Lo que aprendo de Sara XIV: política y más

direction-654123_1280A menudo, a la hora de la cena vemos las noticias, y mi hija ejerce de comentarista y saca sus propias conclusiones, como también hace a partir de las películas. No deja de sorprendernos.

  • Medidas políticas: Escuchando hablar sobre el caso del niño que ha enfermado de difteria y de los peligros que pueden suponer los movimientos anti-vacunas, Sara nos dice cuáles serían sus dos principales medidas de gobierno: que la vacunación sea obligatoria para que no enfermen más niños y que vayan a la cárcel quienes matan galgos al terminar la temporada de caza. “Las propondré”, nos explica, “aunque sé que habrá gente que no me votará porque no estarán de acuerdo con ellas”. Me parece que con sólo 8 años ya empieza a comprender que la coherencia en política no siempre es recompensada. Y que nunca se contenta a todos.
  • Las mujeres somos imprescindibles: Ve en la tele un grupo de hombres, con pinta de mandar mucho, y una sola mujer entre ellos. Le extraña, le explico que a las mujeres no siempre se nos facilita llegar a puestos de poder, que aún existe discriminación. Y me empieza a dar razones por las que las mujeres somos imprescindibles: “¿Cómo encontrarían el amor los que no son gays? ¿en las escenas de besos, solo podrían participar gays? Porque yo no conozco muchos artistas gays…”. Le replico que ni gays ni heterosexuales, que simplemente no conoce a muchos artistas. Su respuesta es “Sí conozco: Picasso, Zendaya…” (para los no iniciados en series infantiles, Zendaya salía en Shake it up Chicago).
  • Y aún te digo más: Sigue su defensa del papel imprescindible de las mujeres en el mundo. “Las faenas de casa porque, como se ve en las películas, son las mujeres las que las hacen, por eso se dice ama de casa y no amo de casa” (sí, triste pero ese sigue siendo el patrón que a menudo se transmite por televisión). Y continúa: “Si se acabaran las chicas en el mundo” (ahora lo extiende a todos los animales hembras), “lo dominarían los caballitos de mar, porque son los machos los que tienen los bebés…”.

Caballitos de mar… Con lo inocentes que parecen ; )

 

 

Frases de niños (Lo que aprendo de Sara XII)

Los hijos siempre sorprenden. A poco que les escuches, aprendes de ellos, te ríes con (por supuesto, no “de”) ellos… Verlos avanzar, crecer es apasionante. Aquí os dejo algunas de las últimas perlas de Sara.

  • Haciendo deberes. Sara, agotada, me enseña el último problema de mates de la ficha de deberes que está haciendo y me dice: “Mama, dime que está bien, ¡porque si no me matas!”. Eso es pressing, suerte que lo tenía bien…
  • Los buenos padres. A Sara se le cae algo en un sitio de donde es un poquito difícil rescatarlo. Lo hace, pero se queja amargamente de que no la hayamos ayudado. Le digo que por qué tendríamos que hacerlo, si se le ha caído a ella y ya no es un bebé. Su respuesta: “Lo tendríais que saber. Parecéis nuevos en esto, y mira que hace tiempo que estáis conmigo”. Perdónanos, hija. Somos lentos aprendiendo ; )
  • Eligiendo profesión. Nos confiesa que ya sabe lo que quiere ser de mayor:  “Fotógrafa, porque no hay que hacer nada, sólo apretar el botón”. Perdón, en su nombre y en el mío, al colectivo de fotógrafos…
  • La vida es lo que tiene. Estamos cenando y Sara reflexiona en voz alta: “Ironías de la vida, hoy he jugado en el ordenador a un juego de cocinar pollos y esta noche cenamos pollo”.
  • Antes y ahora. Su padre le explica que en el patio del colegio construían barcos con motor usando una goma y cometas con bolsas de pipas. Sara dice “no entiendo como en aquella época con tan pocas cosas teníais tanta imaginación y ahora nosotros, con tantas, tenemos menos”.
  • Filiación. Sara va a escribir la palabra Blancanieves para un trabajo del cole y me dice “Separado, porque Nieves es apellido, ¿no?”.
  • Ya está aquí. Vemos en las noticias un resumen de la última edición de la feria de tecnología de Las Vegas: relojes inteligentes, coches conectados, drones… Y Sara exclama “¡¿pero cuándo ha llegado el futuro?!”. Estaríamos distraídos y se nos pasó…

Frases de niños (Lo que aprendo de Sara, IX)

Tu-y-yo-películaHoy empezaremos con el tema “Sara y las relaciones de pareja”. Daban en la tele Tú y yo (en inglés, An affair to remember) la estupenda película de Leo McCarey, con Cary Grant (¡guapo!) y Deborah Kerr.  La veo atenta y le digo que creo que se gustan. Me pregunta por qué entonces no están juntos (en la escena comen cada uno en una mesa del restaurante dándose la espalda). Le comento que ella desconfía de él porque cambia mucho de novia, y suelta “¿por qué no se queda con una sola chica?”. “Porque le gustan varias, Sara, y no es capaz de decidirse por una”. Ella insiste: “que las conozca un poco y luego elija”. Le reitero que igual ni aún así se decide y le pido que proponga una solución. Respuesta: “Con Una plata de enciam…”. O sea, la versión en catalán de “27 y el huevo” o cualquier otra fórmula de echar a suertes algo en los juegos infantiles. Pues sí, a malas…

“Sara y el Pasapalabra”.  Si sigue absorbiendo vocabulario a este ritmo, cuando sea mayor Sara va a poder ir al Pasapalabra (y, con suerte, ella sí se traerá el bote, no como una servidora). Preguntaban en la televisión “Con la C último periodo en el que vivieron los dinosaurios”, y mi hija de 6 años me llama urgentemente para demostrarme que sabe la palabra. Y la sabía. Cretácico… Por cierto que la conoce por una serie de televisión de dibujos animados.

“Sara y la moda”. Hasta este año Sara no me ponía pegas con la ropa. Ahora empieza a preferir unos colores a otros o a intentar conjuntarse, aunque no demasiado comparado con lo que me cuenta alguna otra madre. Sin embargo, hace unos días se cuadró. Le quería poner un vestido (sencillito, lo juro) para ir al colegio y ella se negaba. Al final, me dió una argumentación rotunda: “Mama, ¿por qué me vas a poner vestido? ¡Ni que fuera a ir a una iglesia!”. Avisadas quedáis: los vestidos, para misa (por cierto, que a pocas ceremonias ha asistido ella; no sé de dónde saca esas ideas) y poco más.

 

Frases de niños (Lo que aprendo de Sara, VII)

A las muchas cosas con las que me sorprende mi hija, ahora se ha sumado su afición por escribir. Tiene 6 años, así que aún utiliza la ‘lletra de pal’ (mayúsculas) y todavía no domina la ortografía, pero se hace entender la mar de bien. El otro día, por ejemplo, nos pidió que puntuásemos sus deberes del colegio. Le dimos una nota valorando su esfuerzo y, como debió parecerle satisfactoria, escribió lo siguiente en la libreta con imán que hay en la nevera:

DE MOMENTO SARA LO ESTA HACIENDO MUY BIEN (eso es self coaching y lo demás son tonterías ; )

También ha empeAlbafetozado un diario. No reproduciré aquí lo que apuntó porque, obviamente, es privado. Yo lo sé porque aceptó enseñármelo, ya que dice que es un diario que pueden ver ‘las chicas de casa’ (o sea, ella y yo). Dijo que tendría otra versión ‘para toda la familia’ (vamos, que incluya a su padre, ‘el chico’). E imagino que dejará para más adelante, cuando tenga cosas de mucha enjundia que contar, un diario-diario sólo para sus ojos, que diría el superagente que empieza por 00.

Siguiendo con la escritura, el otro día me oyó mencionar mis cuentos y se interesó por ellos. Le aclaré que eran para mayores y me preguntó de qué hablaban: “Pues de cosas que les pasan a los mayores, Sara: gente que se enamora, que hace amigos, que se pelean…”. Su respuesta: “¡Igual que en ‘Violeta’!* Ves, si me dejaras verla, te daría ideas para tus cuentos”. No cuela Sara… (*Para los que no tengan hijas en edad escolar, Violeta es una serie sobre una adolescente y sus vicisitudes).

Por último por hoy, comentar las habilidades como relaciones públicas que le hemos descubierto a Sara. El otro día le dice a su padre: “Papá, te estoy haciendo muy popular en el cole”. Él, intrigado, le preguntó que cómo era eso, a lo que Sara respondió que le contaba a todo el mundo que su padre “hace electricidad con la basura y es jefe”. Lo cual es una forma directa de explicar que su padre es encargado de una sección de biometanización. Por cierto, que el aludido -aun reconociendo y agradeciendo la buena intención de su hija – le ha pedido que cese en su campaña promocional antes de que le dé corte ir a recogerla a la escuela…

Frases de niños (Lo que aprendo de Sara, VI)

Huevos-polloSoy partidaria de hablar siempre con claridad a los niños y no mentirles. Eso sí, adaptando los temas a su edad e intentando no traumatizarlos (no sé, si les hablas de la muerte, por ejemplo, no hace falta que les expliques que todos acabamos llenos de gusanos, como los cadáveres de Bones o de CSI). Sin embargo, tanta sinceridad a veces me pone en auténticos aprietos.

Por ejemplo, mi hija sabe que todo el mundo acaba muriendo. Que es algo que forma parte de la vida y que normalmente pasa a la gente que ya es muy mayor. Pues el otro día, con sus 6 añitos, me dice: “Mamá, yo no quiero morirme nunca, me da escalofríos pensar en la muerte”. Le expliqué que para eso falta mucho tiempo, y que no es algo en lo que haya que estar pensando de continuo. Por suerte, en seguida pasó a otro tema y no le he notado el más mínimo signo de tristeza o miedo. Es tan feliz como siempre. Pero sí, tenían razón cuando me decían en la guardería que ya era evidente que era una niña muy reflexiva…

El otro día, no sé cómo, acabamos hablando de los huevos de galina. Ella me decía que qué pena comérselos porque impedías que naciese un pollito. Le expliqué que no es así, que los huevos que comemos no están fecundados, que nunca ha habido posibilidad de que de ahí saliera un pollito. Que son como los huevos (“diferentes, más pequeños”) que tenemos las mujeres, y que sólo si el papá y la mamá han hecho el amor (menos mal que ahí no me pidió detalles…) cuando el huevo estaba listo, nace un bebé, como pasó con ella. Pero que no es fácil, que pasa pocas veces. Y ahí me dice: “Qué interesante… Entonces, yo estuve a punto de desaparecer, ¿verdad?” A partir de ahora, me voy a limitar a comenta con ella los capítulos de Bob Esponja…

Frases de niños (Lo que aprendo de Sara, V)

Niña Hablando por móvil¿Cómo se enteran los niños de las cosas de los mayores? Supongo que, como esponjas que son, abosorben de conversaciones pilladas al vuelo, de series de televisión… Pero aún así me sorprende. Incluso aunque a veces utilice palabras que estoy segura que no comprende al 100%, que a sus 6 años las emplee de forma adecuada, sigue sorprendiéndome.

Hoy hablaba con Sara de una pareja de amigos que están saliendo. Son novios, le he dicho. Su respuesta: “El paso previo a ser novios es tener citas. En las citas se van conociendo, sabiendo sus gustos… Y, si al final se deciden, se hacen novios”. Se me ha quedado una cara así : – O

Para rematarlo, pasamos por una tienda de utensilios para paintball y le señalo (a mí no me va ese tema, pero llamaba mucho la atención) un traje de camuflaje que estaba en el escaparate. Le digo “Sara, eso es un traje que sirve para ocultarse en el bosque y que no te vean…”, me interrumpe y me dice “Eso tiene una palabra, y yo la sé: camuflaje”. Pues eso.