La alegría viene de Transilvania

Con los monstruos de Hotel Transilvania

Con los monstruos de Hotel Transilvania

Qué mejor noche que la de Halloween para ir al cine a ver una película ambientada en Transilvania. Tiene su Drácula, como toda película sobre aquella zona que se precie. Pero no da miedo, al contrario, es un jolgorio de un humor blanco e inteligente. Hotel Transilvania es un film de animación para niños.

Al menos, teóricamente. Que nadie que no tenga hijos (o sobrinos, o vecinos) a los que llevar a verla deje de acudir al cine. Los niños se lo pasan muy bien, pero las risas de los padres eran impagables.

En estos tiempos de agobios por la crisis, el paro (el miedo, en definitiva) esa hora y media de magnífico cine fue una liberación, un paréntesis por el que mereció la pena rascarse el bolsillo (gracias al gobierno por el apoyo a la cultura; es irónico, claro). En un mundo calcaldo al humano pero visto desde la perspectiva de los monstruos (son ellos los que están aterrorizados por los hombres; en sus cuentos el monstruo somos nosotros), se saca partido a todos los tópicos: humanos y no humanos.

No quiero destriparle los gags a nadie, pero atentos a la cuadrilla de obreros zombis, a la explicación de Drácula sobre si es verdad que una estaca en el corazón acaba con ellos o a la niña lobo. La familia lobo es de lo mejor de la película. No sé cómo sonarán en versión original, pero esta vez la traducción (con acento andaluz) no sólo no resta sino que es un plus. El tráiler que había visto en otras visitas al cine, no hace justicia a la magnífica película que es. Para acabar, y para los que ya la hayan visto, sólo una frase: “A mí que me registren” : )

¿No contratarías a Luis?


Pues viendo este vídeo, queda claro que pocos candidatos habrá con más ganas e ilusión. Y, como él mismo dice, encima de incorporar a un buen trabajador, el empresario obtiene unas muy interesantes bonificaciones. Como para no pensárselo mucho. Y hay un montón de ‘Luis’ más esperando su oportunidad.