5 cosas que he aprendido este 2016

david-cunaSí, sólo cinco. En realidad, no está tan mal. Hay quien pasa por su vida (algunas muy largas) sin aprender demasiadas más. Mi aprendizaje tiene que ver con algo fantástico que nos ha pasado este año que acaba: el nacimiento de David, nuestro segundo hijo. Así que algunas, más que aprendidas, son recordadas, pues ya ocurrieron, con no demasiadas diferencias, cuando nació Sara. Vamos a ello:

  • Estar embarazada es maravilloso… a ratos: sí, es muy especial traer nuevas vidas a este mundo. Sí, hay momentos muy emocionantes. Sí, no cambiarías ser madre por ninguna otra experiencia. Lo que sí cambiarías por casi cualquier otra cosa son las varices, los dolores de espalda, el jarabe asqueroso de la prueba de la glucosa, la ansiedad porque algo pueda torcerse, los dolores de parto… Así que nada de mitificarlo.
  • La mano izquierda es útil: y más hábil de lo que los diestros solemos suponerle. De eso te das cuenta cuando tienes que preparar el biberón con una mano mientras sujetas en brazos a tu bebé con la otra para que no te la líe.
  • Los amaneceres desde la ventana de tu casa tienen su aquel: sí, ya lo sé, no es lo mismo que verlos desde el Café del Mar, pero cuando te levantas legañosa a las 6 de la mañana para dar el pecho, te agarras a la recompensa de ver salir el sol como a un clavo ardiendo.
  • Posees superoído: sí, es uno de los superpoderes de madres recién paridas. No hace falta ni que empiece a llorar, lo escuchas hasta sin walkie talkies desde dos habitaciones más allá. Y no es un poder compartido. El padre de la criatura (y la hermana) suelen dormir a pierna suelta pese a los berreos.
  • Tiempo para ti, ¿y eso qué dices que es?: aun siendo el segundo hijo, una vuelve a pensar las mismas tonterías, tipo “durante la baja podré sacar tiempo para leer, escribir…” y hacer esas cosas que cuando trabajas fuera de casa a menudo tienes que aparcar. ¿Que si lo he conseguido? Bueno, en 2015 escribí un post mensual y casi 30.000 personas visitaron este blog. En 2016 no sé cuántas visitas he tenido, pero sí sé que este es el primer artículo que escribo en 2016. Rozando el larguero…

Mis propósitos para 2016 empiezan con saber agradecer lo bueno de 2016, echarse lo malo a la espalda y seguir luchando por mi gente sin olvidar mis sueños. Para atrás, ni para coger impulso ¡Feliz 2017 a todos!