Runners

running-runner-long-distance-fitness-40751.jpeg“Lose Yourself”, de Eminem, empieza a escalar en mis oídos. Yo también lo hago, enfilando la cuesta más empinada del itinerario. Llevo casi tres horas corriendo –lo calculo a ojo, no tengo reloj, ni hay ninguno a la vista –y empieza a dolerme el costado. Intento coger aire, no puedo parar todavía. Si el cálculo es acertado, aún necesito seguir al menos media hora más. Mi ropa técnica está empapada, buena cosa.

“Sigue, sigue, sigue”, “tú puedes, tú puedes, tú puedes”. Automotivación. Una estupidez como otra cualquiera con la que nos preparan los instructores antes de salir, cada mañana. Añado alguna de cosecha propia, como “eres guapa, eres lista, eres amada”. Me lo decía mi madre cuando era chiquita. Ahora me suena un poco estúpido. Si lo fuera de verdad, tal vez estaría entre los que esperan a los que corren y no entre los que lo hacen.

Me llega por los cascos “Stronger”, de Kanye West. Tengo que reconocer que hacen una buena selección. Van graduando la intensidad de las canciones pensando en cuándo puedes requerir un chute de adrenalina, vía música. Y solo Dios sabe lo necesarios que son. Cada vez más. Adelanto a Sonia. Me ha parecido ver que hoy le flaquean las fuerzas. No la saludo. Los primeros días sí, incluso hablábamos parte del recorrido. Luego vimos que nos perjudicaba. Nos faltaba el aire y, además, nos llevaba a crear una apariencia de camaradería que no podemos permitirnos.

Me duelen los pies pese a llevar las mejores zapatillas del mercado, personalizadas para cada uno de nosotros. Para que aguantemos, para evitar calambres, llagas… En fin, a su manera nos cuidan. Me muerdo el labio y me hago sangre. Ha sido un acto reflejo, un castigo auto infligido por haber sido benévola con ellos. Ni de obra, ni de pensamiento. No flaquear, no llorar, no sentir que les debo nada. Es al revés, ellos son gracias a mí.

Noto la cámara de reserva de sudor de mi camiseta muy llena. Debo estar acabando por hoy. Pese a los cascos, escucho jaleo detrás de mí. Es normal, somos muchos los que corremos en el estadio en este turno. Sin embargo, algo me dice que debo girarme. Veo a Sonia en el suelo y a los recoge-runners llevándosela. Corro hacia ella. Les grito que la dejen, que puede seguir un poco más, que yo la ayudo. Alguien me agarra por el brazo y me retiene. Me arranca un auricular y me susurra “¿quieres ser la siguiente?”.

Tengo ganas de llorar y un nudo prieto en la garganta. Me zafo de la mano del compañero –Juan, creo que se llama –y mi alarma de final de jornada empieza a vibrar. Me acompañan a la salida del circuito y, como cada día, una recolectora me desnuda con cuidado en el vestuario. Veo cómo se lleva mi ropa, que será procesada hasta destilar la última gota de mi sudor, junto a la de todos los runners de mi turno en el resto del país. Luego la procesarán para su potabilización. Y la guardarán. Dicen que aún no la están usando, pero que quedan pocas reservas de agua. Que debemos estar contentos, porque a los que aún somos jóvenes y corremos bien no nos dejarán morir de sed, siempre tendremos una pequeña ración garantizada. ¿Siempre?

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Regalos de Reyes vía social media: Hoteles Zenit

paquetes_regalos-de-navidadLlega la época de Navidad, de regalos, de consumo desaforado (quien pueda permitírselo, cada vez son menos) y se agradecen las oportunidades de recibir regarlos (o poder entregarlos) sin gastar un duro (perdón, estoy nostálgica, un euro).

Uno de los últimos en sumarse a esta estrategia ha sido Zenit Hoteles. Regalan a través de una aplicación de Facebook 50 noches de hotel a los usuarios que más activamente difundan su promoción.

Zenit tiene hoteles en Barcelona, Madrid, Lisboa, Málaga, A Coruña, Budapest… Y en casi todos ellos puedes disfrutar de tu noche gratis para dos personas (desayuno incluido) también en Nochevieja (excepto en los tres primeros que he citado). En todos podrás usar tu noche gratuita hasta el 31 de enero. Además, se pueden conseguir descuentos directos de hasta un 25% (esos los pueds utilizar hasta finales de marzo).

En fin, que merece la pena intentarlo, no sea que me este año, que está la cosa ajustadilla, me traigan solo carbón : – (

Si tú también quieres probar, puedes hacer clic aquí. Gracias y suerte.